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¿Cómo le explicamos a la Lobita (y a todos los niños) el Coronavirus?


La preocupación del escritor y periodista Mario Banic acerca de su nieta de cuatro años que «dibuja y pinta sólo coronavirus de distintos colores y expresiones”, es una oportunidad para entender cómo funciona la mente de los niños...

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Coronavirus y Salud Emocional: una mirada desde la Psicología


La mente es como un órgano, un músculo que mientras más “ejercitado” esté en procesar las emociones, sustos y angustias, mejor podrá enfrentar una situación como la pandemia que afecta al mundo y a nuestro país.

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¿Cómo le explicamos a la Lobita (y a todos los niños) el Coronavirus?

La preocupación del escritor y periodista Mario Banic acerca de su nieta de cuatro años que «dibuja y pinta sólo coronavirus de distintos colores y expresiones”, es una oportunidad para entender cómo funciona la mente de los niños.

“Desde hace tres días que la Lobita, mi nieta de cuatro años, dibuja y pinta sólo coronavirus: chicos, grandes, de distintos colores y expresiones”, señaló en su artículo de ayer el escritor Mario Banic, lo que nos da una buena oportunidad para entender cómo funciona la mente de los niños y cómo logran tramitar sus sentimientos y ansiedades.

Inicialmente, los seres humanos no contamos con lenguaje, lo vamos desarrollando de la mano del crecimiento y del acompañamiento de nuestros padres. Por tanto, mientras más pequeños somos, menos lenguaje tenemos. Ya dijimos en un artículo publicado previamente, que el hablar sobre lo que sentíamos nos permitía tramitar o procesar nuestras vivencias y ansiedades.

Entonces, ¿cómo lo hacen los niños que aún no tiene lenguaje o no tienen tanto lenguaje? La forma en que niños y niñas pueden expresar emociones, sensaciones y ansiedades es a través de los juegos y dibujos. Éstos son los medios por excelencia a través de los cuales podemos conocer como los niños están procesando las experiencias que viven.

Durante el mes de marzo, todos los niños (al igual que todos los adultos) han vivido cambios radicales en sus vidas: no están yendo al colegio, no pueden visitar a sus familiares, están todo el día con sus padres dentro de sus casas. Además, escuchan los comentarios y conversaciones de los adultos, algunas noticias o programas de televisión que hablan sobre la pandemia que estamos viviendo en Chile y en todo el mundo.

Esta situación es tanto más ansiógena para ellos, pues no tienen el desarrollo cognitivo ni verbal que les permita entender a cabalidad la situación. Esto implica que cuentan con menos herramientas para pensar y expresar lo que sienten.

Entonces, ¿Cómo las procesan, “digieren”, tramitan y elaboran? Como ya dijimos, el juego y los dibujos son su lenguaje por excelencia. A través de éstos, pueden representar su sentimientos y vivencias positivas, así como también su dolor, angustias y temores. Por eso es tan importante que un niño juegue y cuando esto no ocurre, es un síntoma que hay que observar y preguntarse por qué.

La Lobita está tratando de “digerir” este coronavirus que la llena de angustia (al igual que a todos). Se lo imagina como un monstruo aterrador que se va a devorar a todo el mundo. Lo que podemos hacer ante esto es, primero, siempre permitírselo, nunca inhibir el desarrollo de sus dibujos y juegos. Luego, conversar con ella sobre estos dibujos o juegos de modo que logre poner en palabras, el susto que siente.

Podemos hacer preguntas como: ¿te dan susto? ¿son muy poderosos? ¿qué crees que van a hacer? Pero también la Lobita, dibuja coronavirus buenos, ¿Qué significarán estos coronavirus buenos para ella?, ¿quiénes son?, ¿serán las posibles soluciones que se imagina? Lo más importante es escucharla, ayudándole a poner palabras a sus emociones.

Por ejemplo, un buen coronavirus podría ser la vacuna que en muchos laboratorios y universidades del mundo están buscando. O también podría ser el jabón, que disuelve al virus. Esto se lo podemos ir diciendo de modo que poco a poco, vaya sintiendo que hay estrategias que se pueden usar para combatir el virus, lo cual le permitirá sentir que se puede tener cierto control sobre la situación, lo que ya es una gran ayuda para disminuir los miedos y ansiedades.

Carla Lancellotti, Claudia San Martín, Claudia Aratto
Andespsi, Centro Clínico Psicoterapéutico*



Coronavirus y Salud Emocional: una mirada desde la Psicología

Hay distintas formas de superar una crisis de angustia en situaciones como la Pandemia de Coronavirus



La mente es como un órgano, un músculo que mientras más “ejercitado” esté en procesar las emociones, sustos y angustias, mejor podrá enfrentar una situación como la pandemia que afecta al mundo y a nuestro país.

En estas últimas semanas estamos viviendo y sintiendo que nuestras vidas se ven amenazadas por el coronavirus. Es algo real que nos genera susto, especialmente al enterarnos de lo que ha ocurrido y está ocurriendo en otros países y de lo que ha empezado a ocurrir en el nuestro. Este susto, no es un susto “común”, es nada menos que susto a la muerte, angustias de muerte (como las llamamos nosotros los psicólogos).

Éstas generan un impacto enorme en nuestra mente, la cual lucha por defenderse de ellas, al mismo estilo que nuestro organismo se defiende de un ente patógeno externo. Nos pone en actitud de defensa, de alerta, con todos los sentidos puestos para resolver la amenaza de muerte que nos acecha.

La mente es como un órgano, un músculo que mientras más “ejercitado” esté en procesar las emociones, sustos y angustias, mejor podrá enfrentar una situación como ésta. Podrá pensar distintas maneras para buscar medidas de protección, seleccionar la información relevante que le permita cuidarse.

Ahora, en la medida que la amenaza es mucha, nuestra mente, la de todos, se puede ver colapsada y sin la posibilidad de tramitar toda la angustia que surge. Para ejemplificar este punto, vamos a recurrir a una imagen que la gran psicoanalista Josefina Figueroa ha usado para explicar esto.

Supongamos que nos comemos un “pernil” o algo muy contundente que nuestro estómago no puede digerir. Eso es lo que puede pasarle a la mente cuando debe enfrentar experiencias muy traumáticas o angustias de muerte muy intensas.

Simplemente, no las puede digerir y comienza a actuar en forma más básica, donde no puede ver grises, sino sólo blancos o negros, lo bueno o lo malo, por eso nos defendemos o atacamos. Entonces nos volvemos más irritables, exigentes, intolerantes, perdemos la calma, nos descontrolamos, es decir, nos desregulamos emocionalmente.

Actualmente estamos sintiendo esta amenaza de muerte, por lo que podemos estar sobrepasados por esta angustia y tender a actuar en forma impulsiva e intolerante.

¿Qué podemos hacer para ayudarnos con esto?

Una de las maneras para procesar las emociones, angustias y temores intensos es a través de la conversación con un otro que acoja estos sentimientos. Es así como funcionan las terapias. Pero también un padre que conversa con su hijo o hija sobre lo que él o ella piensan, han escuchado, sienten con esta situación, sin negar el peligro pero sin abrumarlo con una visión catastrófica, le ayuda, pensando y conversando, a calmarse y tranquilizarse, es decir, a regularse emocionalmente. Siguiendo la imagen de la digestión, el hijo o hija ha logrado “digerir” un poco de esta angustia de muerte.

Claudia Aratto, Claudia San Martín, Carla Lancellotti
Andespsi, Centro Clínico Psicoterapéutico*

 

 



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